En las calles de Caballito reina la calma. Al menos por ahora. Desde que un operativo del Gobierno porteño a fines de enero obligó a los manteros a abandonar las veredas del barrio, los vecinos caminan tranquilamente sin esquivar películas truchas, lencería femenina o carritos de supermercado con naranjas. Muchos se preguntan hasta cuándo durará este paisaje de caminos despejados. Hasta el momento, la presencia de la Policía Metropolitana disuadió a los vendedores de mercadería ilegal de volver a instalarse en esta zona, pero su presencia crece en otros barrios.
Esta semana, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) presentó una aplicación para el celular, que permite que cualquier ciudadano denuncie a los manteros o las saladitas en forma anónima, algo que generó polémica entre los afectados. Es que en Caballito, aunque ilegales, los vendedores reclamaron que los dejaran trabajar en esas calles. Además de puestos de venta fuera de la ley, en “El mapa de la Argentina ilegal” se pueden denunciar talleres clandestinos, trata de personas, contrabando, corrupción, falsificación de marcas y hasta trabajo esclavo. El negocio de la venta ilegal mueve más de $ 52.700 millones por año.
La administración porteña también busca mudar a los manteros de Once y Avellaneda a predios especialmente preparados y a metros de las veredas, pero algunos se resisten por el temor de perder clientela. A fines de la semana pasada, hubo un enfrentamiento entre la polícia y los manteros de la avenida Avellaneda, en Flores, por la venta ilegal. Los vendedores se resistieron a dejar sus lugares, cortaron la calle y hasta lanzaron contenedores de basura al medio del pavimento. Aún así, tras el operativo, el sábado volvieron a copar las veredas. En medio de la polémica por la usurpación de la vía pública y los derechos de los comerciantes, algunos manteros denunciaron que hay “negociantes que alquilan la vereda por $150 pesos o $200 por día y después se quejan de nosotros”.
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, sostuvo que en estos operativos que ya se concretaron en Caballito y en la zona de las avenidas Cabildo y Juramento, en Belgrano, “a los que realmente necesitan y lo hacen como un modo de trabajo, de vida, les buscamos una alternativa” pero a los que venden “cosas truchas, no, estamos contra las mafias”, acotó.