El acto de ayer en la Casa Rosada, en el cual la Presidenta volvió a estar rodeada de su habitual “coro de aplaudidores” (a los que se agregaron dirigentes y periodistas futboleros), estaba convocado para su anuncio por nuevas medidas de seguridad en las canchas de fútbol. Pero una vez pasado el capítulo futbolístico -el cual mechó con anécdotas personales sobre el tema- volvió a lo que constituye su especialidad predilecta de las últimas semanas: el ataque directo a lo que llama “la cadena nacional del medio, el desánimo y el encumbrimiento” (o sea Clarín y, a veces, La Nación y Editorial Perfil).
Cristina Fernández de Kirchner se ocupó durante largo rato de justificar la salida de presos para actos fuera de las cárceles, que Clarín había revelado en los últimos días. Continuando la línea exhibida horas antes por su ministro de Justicia, Julio Alak, la Presidenta señaló que la salida de los presos se da “con autorizaciones judiciales y para reinserción social a través de actos culturales”.
Aunque no se entiende bien cómo se denomina “acto cultural” a las actividades partidarias promovidas por este grupo llamado Vatayón Militante.Cristina descalificó a la noticia revelada por Clarín (“es una mentira absoluta”) pero -en realidad- terminó por confirmarla y justificarla.Y también salió a defender el funcionamiento del Servicio Penitenciario Federal, al que calificó como modélico “a partir de 2003” (es decir, en la era kirchnerista) y lo contrapuso a los servicios provinciales. No parece ser esa la opinión del CELS, una ONG presidida por el periodista Horacio Verbitsky y que suele ser muy cercano al Gobierno. El último informe del CELS, además de indicar que dicho Servicio “sigue manteniendo altos índices de violencia”, agrega: “El nombramiento del nuevo jefe, Víctor Hortel, no derivó aún en reformas profundas de su gestión ni de su funcionamiento”.
Pero las críticas a Clarín no se detuvieron allí (y de paso, aprovechó para criticar a Daniel Scioli, aún sin nombrarlo). La Presidenta exhibió tapas de la semana pasada de Clarín, donde se citaba la fuga de Marcelo Segovia, preso en el sistema del Servicio Penitenciario Bonaerense.La Presidenta se preguntó porqué se había publicado dicha fuga varios días después de producida y en la página de Policiales, no en Política. Y se interrogó aún más: “¿a quién quieren encubrir?”.
La realidad es totalmente distinta: Clarín fue el primer medio nacional que publicó esa información y divulgó ese escándalo, justamente lo hizo en su tapa y publicó la información en la página correspondiente, la de Policiales.Cristina no preguntó en ningún momento cómo los diarios K o ultra K reflejaron la fuga de Segovia, un asesino…