Después de los anuncios del martes del jefe de Gabinete y el ministro de Economía, las presiones del Gobierno y amenazas de sanciones, los prefectos decidieron levantar ayer el “campamento” que habían improvisado frente al edificio Guardacostas sobre la avenida Madero. Los gendarmes, en cambio, mantienen una reducida guardia en el edificio Centinela para expresar que “la lucha sigue”, aunque apenas queda sólo una decena de agentes.
“Nosotros recién a fin de mes vamos a tener posibilidad de confirmar cuál es el monto que nos pusieron en blanco y cuáles los ítems (beneficios que cobran en negro) que nos mantuvieron”, aseguró Raúl Maza, uno de los líderes -y vocero- de la protesta de Gendarmería. Ayer al mediodía, Maza continuaba en el campamento armado en la explanada del edificio y explicó: “No se hasta cuándo estaremos aquí, hace más de una semana que dormimos fuera de nuestras casas, hace frío y esto también es difícil”.
Muy diferente es la situación de los prefectos, quienes, decidieron levantar toda presencia frente al edificio Guardacostas y según se pudo saber, la medida se habría tomado después de que recibieran amenazas de sanciones disciplinarias por el corte de la avenida Madero-realizado el martes- y las peleas protagonizadas por algunos de los manifestantes. Inclusive, habría sumarios administrativos internos y denuncias penales por la agresión al Prefecto General Norberto Venerini.Al parecer, misma táctica de persuasión estaría usando el Gobierno para lograr que los gendarmes sigan la línea de la Prefectura y abandonen por completo la protesta. Ya hubo llamados para presionar a los efectivos e impedirles que abandonen sus puestos de trabajo.