Mientras que los trapitos consiguen nuevas geografías para trabajar -ya están en cualquier barrio donde haya un mínimo de movida nocturna, recitales o shows- una gran cantidad de vecinos decide denunciarlos. El Ministerio Público Fiscal porteño reveló que se presentan 250 denuncias por mes por malas experiencias con trapitos.
No son pocos los recurren al Fuero Contravencional para alertar sobre alguna situación. Según los datos estadísticos, se abrieron 3.058 expedientes durante 2012, en el marco de la figura conocida como “retribución para el cuidado vehicular”.Los llamados trapitos, se sabe, ya no sólo aparecen los días de partidos de fútbol en alrededores de estadios (negocios redituables para las barrabravas), sino también en los lugares con vida nocturna, donde abundan boliches o restos como en Palermo, Recoleta, el Centro porteño y hasta en Puerto Madero.
Los recitales, no obstante, son el acontecimiento por excelencia en el cual trabajan los trapitos. Y en ningún caso, vale aclararlo, se pide una “colaboración”. A fines del año pasado, durante el concierto de Madonna en River, llegaron a “exigir” para estacionar el auto $200 pesos.En 2011, la Legislatura no se puso de acuerdo en cómo resolver el tema. El PRO buscó prohibir a trapitos y limpiavidrios, mientras que los bloques opositores sacaron un proyecto para crear un registro de cuidacoches, que luego Macri vetó.