Después que la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) acordara con el Gobierno nacional congelar sus precios por dos meses, ayer se sumaron a la iniciativa las grandes cadenas de electrodomésticos como Rodó, Frávega, Garbarino, Musimundo y Falabella. Al igual que los súper, extenderán la medida hasta el 1° de abril. Sin embargo, y ante el inminente acuerdo con la Federación que aglutina a las cadenas medianas de supermercados, los autoservicios y la Cámara de supermercados chinos, desde diferentes sectores sindicales llegaron las primeras críticas de esta medida impulsada por la secretaría de Comercio de Guillermo Moreno. Es que los gremios entienden que con esta iniciativa -en medio de las negociaciones salariales- la Casa Rosada quiere condicionar las paritarias.
Aunque deseó que “funcione bien”, el líder de la CGT opositora, Hugo Moyano, aseguró ayer que el acuerdo entre los grandes supermercados y el Gobierno no incidirá en su reclamo salarial. Y a la hora de evaluar las razones del anuncio, lanzó: “Les quieren poner un techo a las paritarias”. Asimismo, el camionero dejó en claro que ese gremio debe negociar su paritaria en junio y que el piso de reclamo, pese a este congelamiento de precios, será del 25%. Ese es el número que todos los sindicatos, tanto oficialistas como opositores, ubican como “la inflación real”. Pero el Gobierno en su búsqueda por ampliar el congelamiento de los precios, ya analiza también la idea de llevar un acuerdo similar a otros productos, como los combustibles.