Graves incidentes se desataron en Constitución frente al sorpresivo paro de trenes. Al mismo tiempo que miles de personas intentan regresar a sus casas, con filas de hasta dos cuadras para tomar un colectivo, una multitud agrede con piedras a la Policía, que intenta frenar los destrozos y los focos de incendio iniciados por un grupo de violentos encapuchados. Los responsables de los desmanes, que llevaron al extremo la bronca ante la imposibilidad de tomar el transporte público, recurrieron a obras en construcción para armarse de elementos contundentes que arrojaron tanto contra los efectivos policiales como contras las instalaciones de la terminal. Además, con maderas que hallaron en obradores y basura de los volquetes que desperdigaron por todo el lugar, comenzaron a alimentar el fuego, como el que iniciaron para quemar un puesto de diarios. Mientras, los demás comercios cerraron sus puertas.
Por otra parte, miles de personas que intentaban volver a sus casas desde las principales cabeceras de trenes porteñas, donde las filas llegaron a superar los 200 metros, a la vez que los colectivos circulaban repletos, buscaron alternativas y comenzaron a disiparse por miedo a quedar en medio de los cruces entre la Fuerza y los vándalos. En paralelo, las demoras también se sufren en Once, otro lugar clave para el transporte de la Ciudad. “Todo esto es una vergüenza, no sé ni cuándo voy a llegar a mi casa", dijo indignada una mujer que esperaba dirigirse a Merlo desde la Plaza Miserere y quedó atrapada por el paro. En su totalidad, el paro iniciado por los conductores nucleados en La Fraternidad, afecta a más de 800 mil usuarios en el regreso a casa.