Mientras la línea A del subte, la más antigua de Latinoamérica, está fuera de servicio hasta el 9 de marzo por el reemplazo de los viejos vagones, unos 200 mil usuarios deben circular con el resto de las líneas o en colectivo. Aunque la medida despertó críticas de muchos pasajeros y sobre todo de la oposición, el cierre provisorio se pensó para el verano dado que hay menos gente en la Ciudad. Además, se reforzó el servicio de los subtes E y B, que corren paralelos al A.
Los 45 nuevos coches que entrarán en funcionamiento en marzo son provenientes desde China. Tienen cámaras de seguridad, aire acondicionado y un sistema que evita que un tren se suba encima de otro, en caso de accidente