Desde mi lugar de Diputada, desde que asumí me he comprometido a trabajar en esta temática porque me interesa de sobremanera. En todos estos años, siendo parte de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura, llevé adelante iniciativas, charlas y jornadas con el fin de aportar mi granito de arena en pos de mejorar la seguridad vial. En ese sentido se aprobaron las varias leyes de mi autoría, dentro de las cuales se pueden destacar la Ley 3725 que sancionaba con multas más severas los excesos de velocidad en calle, avenidas y vías rápidas. La Ley 3916 que sanciona a quienes invadan el carril del Metrobus o de las Ciclovías. La Ley 3916 por la cual se procede a la Retensión Preventiva de la Licencia de conducir en determinadas infracciones como el exceso de velocidad, el circular sin casco en moto, el cruzar un semáforo en rojo o cruzar con las barreras bajas la vías del tren.
Ayer la Legislatura, después de un fuerte trabajo en la Comisión de Justicia modificó más de 300 artículos del Código de Faltas, donde varios tienen que ver con el tránsito. Por supuesto que acompañé con mi voto positivo estos cambios, ya que los considero muy importantes en la búsqueda de seguir mejorando en este tema. Más allá de la educación vial, de las charlas, de las Jornadas que se pueden organizar para avanzar en este ámbito, la multa es una herramienta clave para que los conductores tomen conciencia. Conciencia que les permita entender que pueden poner en riesgo su vida, la de un ser querido o la de un tercero por el simple hecho de no respetar las normas. Las leyes están para cumplirse porque cuando no se cumplen las consecuencias llegan a ser irreparables. Un vehículo manejado sin respeto por las normas, sin conciencia es un arma. El año pasado votamos la Ley 4338 que instituye en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires al tercer Domingo de Noviembre como "Día en recuerdo a las víctimas de Tránsito". Es una ley que no hubiese querido votar nunca. Cuando hicimos la Jornada de Seguridad Vial con los familiares que han conformado diferentes Asociaciones en la búsqueda de Justicia y de mejores políticas sobre el tema, coincidimos en la necesidad de seguir tomando medidas que eviten que esa mesa se agrande cada vez más de familiares. Aún me restan dos años como Diputada de la Ciudad, y aquel compromiso que tomé desde el comienzo lo reafirmó más. Queda mucho por hacer, pero con diálogo, trabajo y consenso podemos seguir mejorando y educando con el objetivo de dejarle a nuestros hijos y nietos una ciudad más conciente en este tema.