Sin Cristina Kirchner a la cabeza, el oficialismo arrancó la jornada electoral con un discurso unificado que combinaba un llamativo optimismo -que contradecía las encuestas- y una clara intención de minimizar el alcance y la importancia de las legislativas. "Vamos a seguir manteniendo la mayoría en ambas Cámaras", declaró sonriente la candidata a diputada nacional del Frente Para la Victoria, Juliana Di Tullio, a los micrófonos y grabadores de los periodistas. Minutos más tarde, el ministro de Defensa, Agustín Rossi, fue el encargado de reforzar la idea: "Las mayorías están consolidadas en Senadores y Diputados. Somos la fuerza política más votada en el país", aseguró, en consonancia con otros referentes K. "Estamos muy contentos", era la frase de cabecera de todos los dirigentes que se acercaban al bunker.
Con el correr de las horas y la confirmación de los resultados negativos, el acto del oficialismo en el NH Tango se transformó en una incógnita. Sin embargo, un eufórico Amado Boudou fue el primero en hablar desde el escenario kirchnerista, junto al "equipo de Cristina Fernández de Kirchner", como se encargó de definir. "Compartámoslo con alegría, somos la primera fuerza a nivel nacional", afirmó el vicepresidente. Y agregó: "Es cierto que ha habido resultados locales muy importantes, pero el Frente para la Victoria se vuelve a consolidar". Boudou estaba acompañado por casi todo el gabinete, por los candidatos, por personajes repudiados como Luis D’Elía y por el gobernador Daniel Scioli, quien sí felicitó a Sergio Massa por la elección.