Ya tiene día y fecha. Finalmente, las centrales obreras opositoras al Gobierno nacional acordaron ayer que el próximo jueves 10 de abril se realizará un paro nacional en contra de la Casa Rosada y sus políticas económicas y sociales.

Tras una plenario encabezado por Hugo Moyano, titular de la CGT Azopardo, y Luis Barrionuevo, líder de la CGT Azul y Blanca, se decidió que la medida de fuerza “se realizará sin movilización ni acto central”. Sin embargo, el paro por 24 horas se hará sentir. Es que el camionero y el gastronómico no sólo sumaron el apoyo de la CTA que conduce Pablo Micheli, sino que también contarán con la participación de dos gremios del área de transporte como La Fraternidad (maquinistas) y la UTA (transporte automotor), claves para hacer sentir las consecuencias de la protesta. Ambos sindicatos pertenecen a la CGT oficialista.

Así, si bien los gremialistas garantizaron ayer la prestación de los servicios esenciales como las guardias hospitalarias, quedó definido que durante la medida de fuerza “quedará totalmente paralizado el servicio del transporte de pasajeros de corta, media y larga distancia, los trenes y los subterráneos”.

Además de Moyano y Barrionuevo, del encuentro participaron Roberto Fernández y Mario Caligari (UTA), Omar Maturano (La Fraternidad), Gerónimo Venegas (UATRE), Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Carlos Acuña (estaciones de servicios) y Angel Paniagua (Sutec), entre otros.“Este paro puede repetirse y agravarse, sino se rompen los tres años de falta de diálogo con el Gobierno”, advirtió Schmid, quien justificó la medida de fuerza al asegurar que aún hay “reclamos insatisfechos”.