El senador kirchnerista, Aníbal Fernández, había levantado polémica cuando en 2009 minimizó el problema de la inseguridad en el país diciendo que se vivía una “sensación de inseguridad”. Luego se desdijo. Y esta mañana, tras sufrir ayer el robo de su lujoso auto en Gerli, reconoció que fue «un hecho de inseguridad que le puede pasar a cualquiera».

«Es un hecho de inseguridad. Una de las tantas cosas que le puede pasar a cualquier argentino. Listo, ahí se agotó. No quiero hacer de esto una historia”, indicó el legislador oficialista en diálogo con radio Del Plata.Sobre el episodio, el ex jefe de Gabinete contó que cuando se dio cuenta “estaba rodeado de cuatro pibes”. Y señaló: “Me quede tranquilo, lo único que me preocupé es cuando me apuntaron, pero cuando bajó el arma, ya está”.

El senador se refirió también a aquella recordada frase sobre “sensación de inseguridad”, que hoy mismo lo convierte en blanco de la crítica tras cada nuevo episodio delictivo. «Por mí que la comparen, porque la dije. Si soy un pelotudo, me tengo que joder por pelotudo». Cuando se le preguntó si los asaltantes que le sustrajeron su vehículo alemán BMW lo habían reconocido, Fernández contestó: «No lo sé, no quiero hacer especulaciones estúpidas ni me gusta victimizarme».

Y volvió a desestimar las críticas por las características de su vehículo: «Yo me rompo el alma, lo compré con lo que gano como abogado, porque gracias a Dios parece que soy bueno y por eso me llaman para trabajar. No siento que tenga que estar pidiendo perdón… Toda mi vida tuve autos de alta gama. ¿Ando por la calle con un toldo? No me escondo para usar un coche. Yo en mi vida puedo mostrar mi declaración jurada y qué hago con cada una de las cosas que tengo”.“Ojalá nunca le pase a nadie, de todo corazón… Tengo buena leche y no se lo deseo a nadie”, cerró.