Ayer, a media mañana, el gobernador tucumano José Alperovich anunció que -en lugar de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, de licencia médica por su laringofaringitis- llegaría mañana a la provincia Gerardo Zamora (presidente provisional del Senado). Encabezaría así los actos por el Día de la Independencia. Pero, horas más tarde, llegó una contraorden: el que viaja es Amado Boudou, el procesado vicepresidente quien, además, enfrenta otras causas por corrupción.

Prácticamente aislado en el Gobierno -ya casi no saben que rol asignarle, dado el bochorno público que supone su presencia en cualquier acto- solamente el blindaje de la Presidenta sostiene a Boudou, procesado por el juez Lijo. El gobernador Alperovich tendrá que recibirlo, entonces, en el aeropuerto provincial. Desde allí se trasladarán a la Casa Histórica de Tucumán y, finalmente, al acto centrla en el teatro Mercedes Sosa, frente a la Plaza Independencia.

“La última información que tenemos es que viene Boudou con todo el gabinete”, le dijo Raúl Armisén, administrador del teatro, a una radio local.Al acto estaban invitados varios presidentes extranjeros (Mujica, Maduro, Correa, Evo Morales), aunque todavía se aguarda la confirmación de ellos