Unos días después de que el Gobierno nacional se llevara los bloques del monumento a Cristóbal Colón detrás de la Casa Rosada, apareció en escena la obra de Juana Azurduy, tal como había pedido la presidenta Cristina Fernández. Su intención es que la estatua se inaugure en julio, mes en el que se festeja la Independencia nacional, lucha con la que estuvo vinculada. Además, el 12 se conmemora el nacimiento de Azurduy y desde 2010 se celebra el Día de la hermandad argentino-boliviana.
La escultura tiene una altura de 9,50 metros, un pedestal de 5,50 metros y pesa 8 toneladas. Estará acompañada por otras doce figuras, entre ellas sus cinco hijos y un gaucho en representación de Martín Miguel de Güemes. El costo será de un millón de dólares, aportados por el Estado boliviano.El proceso de elaboración de la escultura arrancó en febrero de 2013 y estuvo a cargo del artista plástico Andrés Zerneri (42 años) junto a un equipo de colaboradores, quienes trabajaron en un galpón de la ex ESMA, en Núñez.
Mientras tanto, y pese a la resistencia de las comunidades italianas, el monumento a Colón sigue tirado, pero ahora en Costanera Norte. La mudanza fue realizada por el Gobierno nacional, con un costo de 25 millones de pesos.Sin embargo, su nuevo emplazamiento en la plazoleta Hidroavión Buenos Aires frente al Aeroparque todavía no tiene fecha de inauguración. El problema es que hay que apuntalar el suelo, construir pilotes y una losa de cemento que pueda sostener la estructura de 600 toneladas de mármol. Este trabajo aún no arrancó y demandaría como mínimo unos tres meses. Azurduy, en cambio, la tiene más fácil.