A nueve meses de su expropiación, la emblemática Confitería del Molino, en la esquina de Rivadavia y Callao, se desmorona. Los vecinos de la zona, cercana al Congreso, aseguran que están cayendo pedazos de mampostería de la fachada, por lo que resulta urgente hacer obras para recuperar el histórico edificio.
Aunque afortunadamente no hubo que lamentar una tragedia, lo único que impide que un pedazo de la fachada caiga sobre la cabeza de uno de los tantos peatones que pasan por allí es una estructura de media sombra.
“En cualquier momento se nos viene encima un balcón. Caen piedritas, vidrios y trozos de mampostería. Es una vergüenza nacional, acá llegan extranjeros de visita. A nadie le importa nada”, denunció al diario La Nación Roberto Porter, el dueño del quiosco de diarios y revistas ubicado en la esquina, sobre la avenida Callao.
La Confitería del Molino, inaugurada en 1916, fue un clásico de Buenos Aires durante décadas. Pero en 1997, sus últimos dueños declararon la quiebra y cerraron sus puertas. Hasta que, en noviembre del año pasado, fue declarada “de utilidad pública, y sujeto a expropiación, por su valor histórico y cultural”, mediante una ley aprobada en el Congreso. Lo que se hizo en estos nueve meses: poco y nada, como salta a la vista.