Las irregularidades en Tucumán reabrieron el debate sobre la implementación de la boleta electrónica para las elecciones del 25 de octubre. Mientras los candidatos enaltecen o rechazan el sistema según sus intereses, la empresa encargada de su desarrollo, el Grupo MSA, informó que se necesitarían 120 mil máquinas para todo el país, que se fabricarían en tres meses y que cada una le costaría al Estado 5 dólares promedio (600 mil en total). No obstante, las posibilidades para estos comicios son escuetas, sobre todo por su proximidad. “Es improbable hacerlo para esta ocasión, no deberían cambiarse las reglas en medio del partido. Pero sería bueno plantear una modificación para 2017. Ya se aplicó en varias provincias y hubo avances en Santa Fe y Córdoba”, advierte Sergio Angelini, presidente de MSA.
Lo que sí asegura Angelini es que el sistema no se puede corromper, una garantía que pidieron a gritos los candidatos de la oposición, Mauricio Macri y Sergio Massa. “La máquina actúa como una impresora y no tiene disco rígido ni capacidad de almacenamiento. Asimismo permite verificar y contabilizar los votos tanto de manera electrónica como manual. El elector es el primer auditor porque ve el voto en su papel”, agregó. Y marcó una clara diferencia con la urna electrónica que se utilizó en Brasil y Venezuela: “Allí un programa de computación registra el voto y guarda los resultados. Sólo imprime una constancia, pero no el voto. La información puede ser manipulada con mayor facilidad”.
La velocidad del sistema fue quizás lo más destacado tanto por los votantes como por los funcionarios. Según una encuesta de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, el 96% de los vecinos no tuvo problemas durante el balotaje para Jefe de Gobierno. En tanto, el conteo se concluyó en sólo tres horas, tiempo récord. Ricardo Kyle, presidente de mesa en la escuela Río de la Plata de Recoleta, resaltó la experiencia: “La rapidez fue lo que más me sorprendió. La gente tardaba menos de un minuto en votar, incluso las personas mayores. Una mujer de 90 años lo hizo sin ayuda. También el escrutinio fue así: a las 18 empezamos a contar y a las 19.15 ya estaba en mi casa”.
Mientras el debate se eterniza en los medios, las 10.500 máquinas que se utilizaron en la Ciudad están cerradas cual portafolios y apiladas en dos depósitos del Grupo MSA, uno en el Distrito Tecnológico de Parque Patricios y otro en Ezeiza.No se quedarán allí por mucho tiempo. Porque en pocos días tendrán otra prueba de fuego en Chaco para las elecciones provinciales del 20 de septiembre y luego desembarcarán en Neuquén para los comicios municipales del 4 de octubre, tras lo cual finalizarán su raid en San Luis capital el 8 de noviembre.Las famosas máquinas -que no necesitan estar conectadas ya que tienen una reserva de energía por 12 horas- conocen de largas distancias. Debutaron en la provincia ecuatoriana de Azuay en 2013 y luego fueron protagonistas de ocho elecciones en Salta antes de llegar a Capital.