Otra vez una estatua vandalizada en la Ciudad. En esta oportunidad, la del pianista y compositor Mariano Mores, que se quedó sin manos, en el segundo ataque que sufre desde que fue instalada hace un año en en el cruce de Chile y Balcarce, en pleno barrio de San Telmo.
En enero de este año, le habían arrancado la mano derecha. Hoy, el ataque se extendió a ambas manos y parte de los brazos.
El hecho fue registrado por los vecinos, que difundieron la imagen del lamentable estado en que quedó la figura a través de Twitter.
Construida por el escultor Carlos Benavídez, la estatua está hecha en tamaño real y muestra al gran maestro del tango en una de sus poses características, con los brazos abiertos. Fue instalada a mediados de diciembre del año pasado, junto con otra de Edmundo Rivero que se emplazó a metros de allí, en Independencia y Balcarce.
Similares episodios han sufrido las réplicas de Alberto Olmedo y Javier Portales en la avenida Corrientes, algunas esculturas del Paseo de la Historieta en San Telmo y, más recientemente, la de Gabriela Sabatini en la Costanera Sur.
Todos los meses, gran parte del presupuesto del Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño se destina a reemplazar cestos o carteles que se roban, arreglar destrozos en plazas y calles, borrar grafitis de paredes y monumentos públicos y muchas otras consecuencias más de los actos de vandalismo. Sólo en reparar estatuas violentadas, la Ciudad gasta más de 7 millones de pesos por mes, es decir, nada menos que 84 millones al año.
Unos 2.093 monumentos y obras de arte embellecen las calles porteñas. El departamento de Monumentos y Obras de Arte de la Ciudad (MOA) se ocupa de mantenerlos y restaurarlos en un predio en los Bosques de Palermo. En promedio, recibe 30 por mes.