Después de cuatro años, el cepo al dólar dice adiós. En conferencia de prensa desde el Palacio de Hacienda, el ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, anunció la eliminación de las restricciones a la compra de dólares.
«El que quiere comprar dólares va a poder. Estamos cumpliendo lo que prometimos en la campaña. Un sistema que estuvo cuatro años ahogando la Economía lo hemos levantado en una semana», confirmó el funcionario nacional.
El ministro de Economía precisó que habrá un tipo de cambio único, por lo que se eliminará el dólar ahorro (cotización oficial más un 20 por ciento) y el dólar tarjeta (cotización oficial mas un 35 por ciento). De momento se desconoce la cotización de ese tipo de cambio único, aunque en varias oportunidades mencionó al “dólar bolsa”, situado por encima de los 14 pesos. Hoy la divisa cotizó a 9,91 pesos por unidad en el mercado oficial, mientras que el “dólar blue” cerró a 14,57 pesos.
Además, precisó que los compradores no necesitarán autorización de la AFIP. Y remarcó que se establecerá un tope de 2 millones de dólares por mes para personas físicas y jurídicas», como estaba fijado antes del 31 de octubre de 2011, cuando nació el «cepo».
Prat Gay señaló que antes de levantar las restricciones eran necesarios sumar cerca de 10 mil millones de dólares a las reservas del Banco Central, aunque finalmente se conseguirá refuerzos en “un rango de entre 15 y 20 mil millones de dólares en las próximas cuatro semanas”. Además, parte de los yuanes cosechados en el swap con China se podrán convertir en dólares.
El ministro consideró que el fin del cepo cambiario permitirá normalizar la economía. «Un sistema que llevaba cuatro años lo levantamos en 2 días hábiles. Cumplimos con la promesa de levantar el cepo en tiempo y forma. Es fundamental para que la economía vuelva a un sendero de crecimiento. El que quiera importar o exportar o comprar dólares lo va a poder hacer, nadie lo va a perseguir», remató.
El cepo cambiario fue aplicado en 2011 por la presidenta Cristina Fernández para frenar una constante fuga de divisas y para contener las reservas del Banco Central, objetivos que el plan pudo cumplir sólo parcialmente y a costa de una parálisis en distintos sectores de la economía. La imposibilidad de girar divisas al exterior llevó a muchas compañías de capital extranjero a frenar sus inversiones en el país, mientras el mercado inmobiliario -las propiedades se cotizan en dólares- se desplomó.