El temor inicial era que el levantamiento del cepo provocara una disparada del dólar. Sin embargo, no sólo no ocurrió, sino que se dio un escenario opuesto. En el primer día sin restricciones cambiarias, el dólar, que había arrancado en 15 pesos, cerró a 13,95, lo que implica una devaluación de 25 por ciento.
Hubo escasas operaciones y poca intervención del Banco Central, que venía sufriendo una sangría diaria en sus reservas de más de 100 millones de dólares. Ayer sólo perdió 14. “Estamos muy tranquilos porque siempre creímos que empresas y el público tenían más dólares de los que necesitaban. No hubo compradores”, sostuvo el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, al final de la jornada.
Más allá de la dinámica que tomó el mercado ayer, el funcionario aclaró que Prat “no fue un día normal porque todavía los bancos se estaban acomodando al nuevo sistema”. Además, precisó que el volumen operado en el mercado mayorista fue de 45 millones de dólares, de lo cuáles apenas 28 fueron aportados por las cerealeras. “No se pudieron vender dólares porque no hubo demanda”, dijo. El ministro aclaró que se adoptará una flotación sucia.
Dentro de un marco de satisfacción, el jefe del Palacio de Hacienda afirmó que de todas maneras “la comodidad va a llegar cuando se pueda bajar la inflación”. En otro orden, pidió tiempo para la elaboración de un plan fiscal que apunte a reducir el gasto improductivo del sector público.
“Hace sólo cuatro días hábiles que estoy en el cargo. Estamos trabajando para eso y ya lo vamos a presentar”, enfatizó el ministro, quien adelantó que también se comunicará a la sociedad el estado en que encontraron la situación económica.