Las economías regionales de la Argentina tienen tanto potencial como barreras a superar, así como también mantienen una relación directa entre largas distancias logísticas, infraestructura ineficiente, falta de insumos, créditos inexistentes, aislamiento del Mercosur de los grandes bloques económicos, presión impositiva desmedida y derechos de exportación – entre otros males. Sin embargo, hay una variable muy buena que, si es bien utilizada, puede brindar oportunidades de diferenciación y sustentabilidad”.
“A pesar de todo, Argentina es el tercer país con mayor superficie sembrada de productos orgánicos, sólo detrás de Australia y de China. Mejor dicho, muy lejos de Australia y muy cerca de China – dos países con un grado de integración comercial con el mundo lejanamente superior al de Argentina. Las llamadas eco-certificaciones pueden ser parte de una estrategia de diferenciación clave para las economías regionales a la hora de intentar ganar mercados en el mundo desarrollado, aunque también en los mercados emergentes”.
“No sólo existen certificadoras internacionales de renombre, sino que también las hay en nuestro país y con buen reconocimiento global”. “Claramente, si el Mercosur abandonara su estrategia proteccionista y huidiza de la competencia global y ratificara de una buena vez el Tratado de Libre Comercio con la UE, todo esto potenciaría a nuestras economías regionales de una forma nunca vista antes. Ahora bien, para que esto se torne una realidad, el país requiere de infraestructura vial, ferroviaria, aérea y fluvial que se encuentre a la altura de las circunstancias y el potencial mencionado”.