A un mes de los atentados terroristas perpetrados en el sur de Israel, AMIA volvió a exigir por la urgente liberación de los rehenes de Hamas, e inauguró la muestra “Y estos son los nombres”, la instalación que podrá ser vista en el Espacio de Arte AMIA hasta el martes 14 de noviembre y que exhibe -pintados en aerosol- los nombres de las más de 1.400 personas asesinadas el 7 de octubre.. No somos los mismos hoy que hace 30 días.Transcurrió un mes.
No es mucho. Pero somos distintos. Somos personas diferentes. No podemos ser los mismos después de haber sido testigos de hasta dónde el odio puede llevar a que se cometan atrocidades inimaginables e imposibles de describir. No somos los mismos cuando nos enteramos de que un bebé de 9 meses fue secuestrado; cuando hombres y mujeres fueron decapitados; No somos los mismos cuando escuchamos la historia de Noya Dan, la nena israelí de 12 años, con autismo, y admiradora del personaje de Harry Potter, que fue encontrada muerta, junto con su abuela Carmela, de 80 años.
El nivel de odio y crueldad que desplegó Hamas sobre el sur de Israel es incomprensible. Inadmisible: Pero, no solo en esos días debimos enfrentarnos a la faceta más oscura del terrorismo y su accionar asesino, sino que también nos quedamos atónitos al escuchar a extremistas dentro de nuestro propio país, que no solo no condenaron la masacre, sino que intentaron esbozar alguna justificación. Sectores de la prensa incluso se toman el atrevimiento de atacar y condenar a Israel basándose en los relatos falsos de una organización terrorista.
¿Creerán que una organización que no tiene problemas en masacrar bebés, secuestrar ancianos, y matar personas mientras duermen no miente?
¿Le creerán a Hamas?
¿Por qué no se oyen más voces de condena? ¿Por qué asistimos a la cobardía de quienes, en otros momentos, parecían defender nuestros mismos valores y principios?
No nos confundamos: los grupos terroristas no son enemigos solamente del pueblo judío o del Estado de Israel. Son enemigos acérrimos de todos los países y pueblos que aman la democracia, el respeto a los derechos humanos, la libertad de expresión, los derechos de las minorías, y las libertades religiosas.
Las amenazas de nuestros enemigos no es lo único que nos ha causado sufrimiento. NOS DUELE EL SILENCIO DE NUESTROS AMIGOS.
La crueldad sin límites desplegada por el terrorismo se contrapone a la solidaridad que surge de nuestros corazones. Este acto es una muestra de ello.
El reclamo de los familiares de los muertos en la AMIA, que hemos compartido hace un momento. Los gestos de ayuda mutua, los rezos que se realizan en cada sinagoga alrededor del mundo; las plegarias y los actos en las escuelas para pedir por la vuelta a casa de las personas secuestradas, las colectas de donaciones para enviar alimentos, recursos y todo tipo de ayuda a Israel, forman parte de la larga lista de respuestas humanitarias que se pueden dar ante tanto horror.
No somos los mismos, es verdad. Ahora, nuestro amor a Israel es mayor incluso de lo que lo que era antes.
Ahora, somos distintos. Es verdad. Defendemos con más vigor que nunca nuestras creencias. Amarás a tu Prójimo como a ti mismo. También aquellos derechos que con tanto esfuerzo supimos conseguir en la Argentina, como los derechos humanos, el Estado de Derecho, la paz, la vida…. Y eso, frente al terror, nos hace mejores. Gracias a todos por estar hoy presentes aquí en AMIA”.