Los legisladores de la Ciudad declararon de Interés para la Comunicación Social y la promoción de los Derechos Humanos al libro ‘Los Judíos. Vida, pasión y Shoá’, de Juan Antonio Travieso. El acto se llevó a cabo en el Salón Dorado y contó con la presencia de la legisladora porteña  y Vicepresidente Tercera de la Legislatura, Graciela Ocaña; la coordinadora de actividades del Observatorio sobre la Lucha Contra el Antisemitismo, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, Agustina Ossona; el Presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits y el autor del libro.

“La obra destaca no solamente por la profundidad y la rigurosidad histórica, sino también que destaca por ser un valiente compromiso. Y que interpela a los lectores con la verdad y la justicia”, puntualizó Ocaña. Y calificó al reconocimiento como pertinente y con mucha vigencia en la actualidad. En tanto que Travieso enfatizó: “Es una tarde de frío, pero con el corazón caliente y eso es bueno porque nosotros tenemos nuestro corazón ardiente, más allá de los momentos terribles que estamos viviendo en el mundo”. Luego agradeció al Cuerpo Legislativo por la distinción a su obra y narró cómo surgió la idea de su escrito.

El libro “Los Judíos. Vida, pasión y Shoá” relata la historia del antisemitismo, ese eterno odio que deambula y atraviesa paradigmas, se reinventa y renueva sus máscaras. Esta obra vuelve sobre esa cosificación para denunciarla sacando a la luz las aristas y las manifestaciones de un viejo, nuevo y constante prejuicio.
En sus páginas se recorre un sinuoso camino de contradicciones, fuerzas que se contraponen y se desentrañan y visibilizan los modos en que los judíos son mirados por los otros.

En sus capítulos se hace foco sobre los destinatarios de la violencia persecutoria y/o aniquiladora de quienes durante siglos fueron marcados y excluidos de diversas sociedades. Y lo que es más preocupante, lo siguen siendo. La publicación deja entrever que el nazismo no fue el único antisemitismo que nos plantea la historia judía y de la humanidad. En él, se demuestra que cada época ofreció sus herramientas y sentencias de “verdad” al servicio de discursos de odio y de remisión, mitos de conspiración y de podres oscuros y delirantes.