En lo alto de una torre de veinte metros, un reloj con más de cien años de historia volverá a dar la hora. La Ciudad, a través del Ministerio de Espacio Público, llevó a cabo la recuperación y puesta en funcionamiento del reloj monumental ubicado en la torre del Antiguo Mercado de Hacienda de Mataderos, como parte del plan integral de restauración de este edificio emblemático del barrio, declarado Monumento Histórico Nacional, que hizo “crecer ciudad” a su alrededor desde principios del siglo pasado.

El reloj original de Mataderos es una pieza de la firma francesa Prost Frères  Hermanos Prost  fabricantes de relojes mecánicos monumentales de Morez (Francia), reconocidos a fines del siglo XIX por construir piezas de alta ingeniería. Se trata de una máquina de hora y media, con medio carrillón y campana timbre: suena el número de campanadas correspondiente a cada hora y una vez a la media hora. Para mantenerse en funcionamiento, requiere que se le dé cuerda cada semana.

El reloj recuperado volverá a ponerse en marcha en los próximos meses, cuando concluyan las obras de restauración conservativa de la antigua sede de la Administración de los Mataderos, que abarcan las fachadas del edificio principal y de las recovas norte y sur del edificio. A lo largo de estos meses, se han realizado diversas intervenciones para recuperar la integridad del conjunto: una limpieza integral, la recuperación de terminaciones originales, restauración de elementos ornamentales, carpinterías y herrería artística, y apertura de vanos originales. Además, se instalará nueva iluminación para realzar los rasgos del edificio restaurado.

En paralelo, se llevó adelante la restauración del Monumento El Resero, emplazado frente al antiguo Mercado. Los trabajos incluyeron a su base de granito y la figura de bronce del gaucho, y abarcaron tareas de limpieza mecánica y química, remoción de vegetación invasiva, recuperación de pátinas y aplicación de una protección contra la corrosión. Antes del inicio de las tareas, se realizó una fotogrametría completa para relevar las patologías de la obra. El proceso de restauración de El Resero fue supervisado por un equipo de especialistas del MOA -Monumentos y Obras de Arte-, el taller encargado del cuidado de los monumentos, esculturas y arte público porteño, que vela por el cumplimiento de los más altos estándares de conservación patrimonial.