Conocí anoche en una reunión previa a la grabación de mi programa de TV por internet “El Espejo” que se emite por www.canaltlv1.com, a un joven llamado Leonardo. Un chico joven de tez trigueña, como tantos que vemos a diario en la ciudad, me refirió que vivía en el barrio Carlos Gardel de la localidad del El Palomar, barrio emblemático por la delincuencia que allí se resguarda o habita, pero también donde viven miles de personas de trabajo, como Leonardo, que aquel el 22 de Febrero del 2012 subió a una formación del Ferrocarril Ex Sarmiento, en ese momento denominado TVA en la estación de Ramos Mejía con dirección a plaza Once, con su valija de herramientas de plomería como la solía hacer habitualmente se dispuso a un día mas de trabajo honesto, jamás imagino que nunca llegaría a su hacinado destino laboral.
En verdad al escuchar su relato, no caí en cuenta de lo vivido por este muchacho en esta tragedia que le deparo la corrupción política y la ambición desmedida y criminal, de un grupo empresario mafioso que en concomitancia con en poder Ejecutivo Nacional y su impunidad, vaciaron al viejo ferrocarril Sarmiento a pesar de la multimillonaria suma pagada por el estado, es decir todos nosotros en subsidios.Fue recién después de la grabación de mi programa, que al ofrecerme a acercar a Leonardo a Liniers para que pudiese tomar un colectivo que lo llevara hasta su casa, que logre que se soltara hablara con confianza y distendido, así fue, con más soltura que me conto entonces, que no recordaba nada del choque, que despertó colgando con su torso fuera del tren, que lo primero que vio, fue a la gente que le sacaba fotos con sus celulares, mientras él se aferraba a la mano de un pasajero ya sin vida que tenía su cabeza aprisionada por las chapas retorcidas. Cuenta Leonardo, que cuando ve pasar al ferrocarril siente terror y se toma la pierna que aun espera de la cirugía para recuperar la plenitud o parcialidad de movimiento ya que tiene rotos los ligamentos.Sin la debida atención medica ni psicológica hasta hace unos días, solo recibió del Estado Nacional 3 meses de un magro subsidio de $2000.
Leonardo es casado y vive con sus padres que son gente muy humilde, solo recibió la solidaridad casi accidentalmente, del vicepresidente primero de la Legislatura Porteña el Peronista Cristian Ritondo, que al enterarse de su situación le dio un empleo en dicha legislatura en mantenimiento, con el que Leonardo podrá tratar de reconstruir su vida, la ironía de esta historia de vida, es que Leonardo lleva por apellido Sarmiento.Finalmente me pregunto, para que usted se pregunte: ¿Cuántos Leonardos dejo esta atrocidad, hija de la corrupción política del Kirchnerismo y la conducta criminal de empresarios K?
Por Juan Carlos González Costa
Sec. Gral. de Periodistas Porteños