Después de 17 años de abandono, “El Molino” está más cerca de volver a ser lo que era. Esta tarde, la Cámara de Diputado aprobó el proyecto que promueve la expropiación de la histórica cafetería ubicada en la esquina de Callao y Rivadavia.La iniciativa, impulsada por el ahora ex senador Samuel Cabanchik, fue apoyada por 217 votos afirmativos y la abstención de Alberto Asseff (UNIR), que responde al jefe del Frente Renovador, Sergio Massa.El edificio, construido a principios del siglo pasado y cerrado desde 1997, “será declarado de utilidad pública, y sujeto a expropiación, por su valor histórico y cultural”.
De esta manera, la confitería dedicará los pisos superiores a actividades culturales, y quedará bajo el control del Congreso, como parte del denominado proyecto de la manzana legislativa.El presidente de la Cámara baja, Julián Domínguez, destacó que con la aprobación de este proyecto se cumple «un sueño que es de toda esta cámara», mientras que su compañera de bancada María del Carmen Bianchi expresó que El Molino «fue un anexo de este Congreso nacional, donde tuvieron lugar debates y conversaciones parlamentarias diversas».Por su parte, el socialista Roy Cortina, quien también presentó un proyecto en el mismo sentido, definió al edificio como «emblemático» que hace a «la vida cultural de la zona y de este Congreso».