Clarín reveló que el canciller Héctor Timerman se encontraba en París el domingo pasado, en el momento de la histórica marca de millones de personas (y encabezada por los líderes europeos) para repudiar la masacre del último miércoles en la revista Charlie Hebdo y en un supermercado kosher. Según reveló Clarín, el Gobierno argentino no había autorizado a Timerman a participar en la marcha.
Ayer, Timerman dio una conferencia de prensa para replicar. Leyó un comunicado plagado de ataques a Clarín y a su corresponsal en París, María Laura Avignolo. Timerman confirmó que el domingo estaba en París y que no fue a la marcha como representante del Gobierno. Sin embargo, dijo que sí participó en la manifestación “pero mezclado junto a familiares y amigos”. Dijo que él tomó esa decisión de estar a título personal, casi de incógnito.
“Cuando aterricé en París, de regreso de China, la embajadora Argentina me avisó que la Cancillería francesa preguntó si deseaba firmar el libro de condolencias por los atentados en París. Por supuesto, fui como lo hubiese hecho con cualquier gobierno que atraviesa una situación similar”, contó Timerman.Allí lo invitaron a participar de la marcha del día siguiente, a lo que Timerman respondió que debía consultar en Buenos Aires.Según el canciller “es falso que consulté con la Presidenta sobre mi participación”, objetó Timerman. Agregó que “participé como ciudadano, como ser humano que está en contra de los ataques terroristas, sean cometidos en París o en Nigeria. Antes que canciller, soy ser humano y me acerco a otros seres humanos en la condición que nos une”.
Poco antes, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había confirmado que Timerman asistió a la movilización “junto con familiares y amigos” pero no especificó si lo había hecho en representación del Gobierno. Tampoco aclaró si la presencia de Timerman en la marcha tuvo el visto bueno de la Presidenta.El Gobierno ha recibido fuertes críticas por su tibia actitud ante un hecho que causó conmoción mundial y por su escasa solidaridad con Francia, un país que durante la dictadura albergó a millares de exiliados argentinos. Y hubo voces provenientes del kirchnerismo (como en el programa 6-7-8, o Luis D’Elía y Hebe de Bonafini) que directamente parecieron justificar la masacre.