La situación planteada desde hace un mes en relación al fiscal Nisman -su grave denuncia y su muerte, aún no aclarada- pero también la actitud frente a la masacre en Charlie Hebdo, el reciente viaje de la Presidenta a China (con su insólito y burlón tuit), así como el gesto fascista de Jorge Capitanich al romper hojas de Clarín, colocaron a la Argentina y su gobierno en el foco de los principales medios periodísticos del mundo. Y en un tono severamente crítico, que marca el derrumbe de la imagen de la Presidenta a nivel global.
El legendario periodista estadounidense Jon Lee Anderson sintetizó así la saga de Cristina: “Una mezcla de tragedia griega y ópera bufa”.Ayer The New York Times volvió a colocar al tema Nisman entre sus notas principales. La nota de Simon Romero describe el clima de incertidumbre en la Argentina y las distintas hipótesis sobre la muerte del fiscal.Más dura fue la revista The New Yorker en referencia al viaje a China. “Las desventuras de Cristina Kirchner en China” titula el artículo de Evan Osnos. Y define que la presidenta argentina “estableció un nuevo récord de eficiencia de ofensa racial con un tuit” (en referencia al ya famoso “¿Serán todos de La Campola y vinieron sólo por el aloz y el petlóleo?”).
Osnos resume: “La Presidenta se las arregló para insultar a un quinto de la humanidad en menos de 140 caracteres”. Agrega que “en el mundo Post Gaddafi -esto es, en el que ningún jefe de Estado viaja con una carpa y demanda un lugar donde ponerla- Kirchner puede competir por un nuevo estándar como la VIP más torpe del mundo”.El artículo en The New Yorker cita aquella expresión de Jon Lee Anderson para referirse a la Argentina, cuestiona a Cristina y su acercamiento al chavismo, y considera que “prioriza el poder sobre los intereses del país. Ya demostró que es capaz de tomar decisiones incalculablemente mediocres”.