El flamante presidente Mauricio Macri recibió ayer en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería, a los mandatarios y diplomáticos extranjeros que asistieron a la ceremonia de traspaso de atributos, con excepción de la jefa de Estado de Brasil Dilma Rousseff.
Junto a la nueva canciller Susana Malcorra y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, Macri saludó al rey emérito Juan Carlos I (España) y a los presidentes Tabaré Vázquez (Uruguay), Evo Morales (de Bolivia, el más aplaudido de los mandatarios extranjeros), Michelle Bachelet (Chile) y Rafael Correa (Ecuador), el único que se detuvo para hablar con la prensa.
Correa aseguró que “recién el día de hoy [por ayer]” conoció a Macri, y se manifestó sobre su triunfo en las elecciones: “No podemos llamar nunca a la democracia un retroceso, es una elección del pueblo y le deseo la mejor de las suertes”.
Macri también recibió a los presidentes de Perú Ollanta Humala, de Colombia Juan Manuel Santos, de Paraguay Horacio Cartes y de Serbia Tomislav Nikolić.
Entre los faltazos, se destacaron los de la reina de Holanda, Máxima Zorreguieta, y del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, quien aseguró en su programa de radio y televisión que Macri es “un burgués de la elite” al que “le va a ir muy mal” en su mandato, aunque una delegación venezolana participó del ágape en Cancillería.
Mientras Macri y los mandatarios extranjeros ingresaban al palacio, cientos de personas se fueron agolpando frente a la sede: cantaron la Marcha de San Lorenzo cuando la entonó un grupo de granaderos a caballo, y gritaron “Argentina, Argentina” y “Sí, se puede”.
Tras el encuentro formal, que tuvo lugar en el Salón Dorado ubicado en el primer piso, el presidente encabezó una serie de reuniones bilaterales privadas con Humala, Santos y Cartes. Estas reuniones se suman a las que mantuvo Macri la semana pasada con Rousseff en Brasil y con Bachelet en Chile. Su agenda incluyó ayer encuentros con el rey Juan Carlos y el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, entre otros.