La gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, hizo un duro diagnóstico de la herencia recibida por su antecesor del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y aseguró que en su último año “acumuló un déficit de 22 mil millones de pesos”. “Encontramos un Estado que está más preparado para obstaculizar que para gobernar”, afirmó durante la inauguración de las sesiones originarias en la Legislatura bonaerense. “No estoy acá para hacerme rica ni para construir una candidatura”, dijo.
“La mitad de los vecinos no tienen agua potable, de los 77 hospitales, 53 requieren obras millonarias para ponerse de pie y de haber una inundación, no había botes para asistir a las víctimas”, lanzó a modo de ejemplo para graficar el estado en el que recibió la Provincia. Pero no sólo se refirió al pasado. En su discurso destacó el normal inicio del ciclo lectivo, “hoy con los chicos en las aulas”, y agradeció al presidente Mauricio Macri, “por creer en el valor del equipo”.
Dijo que la agenda de trabajo “será ardua” y reiteró la necesidad de “trabajar juntos para poner adelante las necesidades de los bonaerenses”. Sostuvo que la “deuda social se soluciona con inversiones, pagando los mejores salarios y haciendo las obras que se necesitan, las que la gente espera”.
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