Néstor Pitrola, diputado nacional del FIT-PO, se refirió a la caída de la sesión de Diputados, tras la votación 107 a 105, por la cual volvió a Comisión el proyecto central de la sesión: la ley de Contratos de Participación Pública Privada. Pitrola al salir del recinto declaró: “La coalición a la carta que viene acompañando el ajuste del gobierno de Macri, desde el pacto con los fondos buitres, perdió ahora la votación por una ley decisiva en el nuevo esquema de la patria contratista macrista.
Por ella, el decreto de 2005 por el cual el kirchnerismo repartió a discreción la obra pública con De Vido y José López se transforma ahora en ley, con el agravante de sortear licitaciones, adjudicar de manera directa, evitar controles establecidos en la ley de obras públicas y peajes, permitir el pago en moneda extranjera, remover toda idea de “compre nacional” y por fin hacer cargo al Estado de todas las responsabilidades en los pasivos ambientales”. “Es la corrupción hecha ley, a la medida de pactos como el de YPF-Chevron, o los contratos de Lázaro Baéz, que hoy tienen expresión en el soterramiento del Sarmiento con las contratistas ligadas a Macri.”
“Luego de la implosión de la alianza Cambiemos en torno a la ley de Ministerio Público, por la cual se ponía al Procurador como un apéndice del Presidente en ejercicio y se repartían las nuevas fiscalías entre el oficialismo y el Frente Renovador de Massa, es decir que se reemplazaba la camarilla kirchnerista por otra, este fracaso de la sesión implica un nuevo escenario de crisis política”. “Esta crisis tuvo su primer eslabón en la Reforma Política, al ser anulado el corralito en las PASO que impide cortar boleta y al rechazarse la ampliación del número de diputados que pretendía el PRO. Lo primero fue bochado por Bossio y los partidos provinciales, y lo segundo por la UCR misma”.
“El estallido de los índices de pobreza, el empantanamiento de la política económica que hunde cada día al país en una recesión mayor, el endeudamiento fuera de toda sustentabilidad, los tarifazo crecientes -como el nuevo aumento de la nafta- son el escenario del crujido de la coalición a la carta que viene acompañando el ajuste con el FR, el PJ disidente y el propio FPV, especialmente en el Senado». «En este cuadro no hay una huelga general sólo porque la CGT es parte de la coalición del ajuste. La reciente Mesa de Concertación es un corsét a los trabajadores.
Pero esta crisis política expone las debilidades del gobierno Macri y los gobernadores para llevar adelante las tareas que marcaron los grupos económicos y financieros en el Minidavos, como más recientemente en el Coloquio de IDEA. Más temprano que tarde, serán los trabajadores los que rompan la tregua, saliendo a luchar por sus reivindicaciones. El clasismo se moviliza el próximo viernes 28 al Ministerio de Trabajo y el FIT convoca a Atlanta para promover la intervención de los trabajadores en la crisis, constituyéndose en alternativa política.”