El Ministerio de Educación de la Ciudad impulsó «Compromiso familiar por estudiantes sin celular», una iniciativa que promueve acuerdos voluntarios entre familias de una misma comunidad educativa para retrasar el acceso de los estudiantes a los teléfonos inteligentes y regular el uso de redes sociales durante la infancia y la adolescencia.

La propuesta busca acompañar a las familias frente a un escenario cada vez más extendido: según datos de UNICEF, el 95 % de los chicos de entre 9 y 17 años ya tiene un dispositivo propio, situación que se vincula con mayores niveles de ansiedad, dificultades de atención y problemas en la interacción con otros chicos.
Hasta el momento, más de 32.000 familias de más de 1.600 escuelas ya firmaron el compromiso.

El compromiso se consolida cuando al menos ocho familias de un mismo grado o curso deciden adherir. A partir de ese momento, se establece un acuerdo voluntario que propone: No entregar un celular inteligente hasta el comienzo de la escuela secundaria Establecer una edad mínima para el uso de redes sociales

Las familias pueden adherirse de dos maneras:
De forma virtual, a través de la plataforma Escuela en Familia.
De manera presencial, firmando el acuerdo en la escuela a la que asiste su hijo. En la plataforma Escuela en Familia también encontrarán contenidos y propuestas de acompañamiento para ayudar a las familias a sostener estos compromisos.

Además, se ofrecen talleres virtuales y presenciales para brindar estrategias de bienestar digital y acompañar a las comunidades educativas que participen de la iniciativa. Diversos estudios demuestran que el uso intensivo de pantallas tiene un impacto negativo en el bienestar de niños y adolescentes. Según una encuesta de la Unidad de Evaluación Integral de la Calidad y Equidad Educativa (UEICEE), el 75% de los chicos de primaria utiliza pantallas más de cinco horas por día durante la semana y el 90% de ese uso se concentra en la tarde y la noche.

El relevamiento también evidencia efectos emocionales asociados al uso del celular:
4 de cada 10 estudiantes declaran sentir ansiedad. 3 de cada 10 en primaria y 4 de cada 10 en secundaria dicen sentirse solos.
La mitad de los estudiantes en primaria y el 60% en secundaria manifiestan que el uso de pantallas les genera ganas de llorar.
Entre las principales consecuencias también se destacan trastornos en el sueño, dificultad para dejar el celular y el miedo a perderse algo importante (FOMO).