La Iglesia criticó al Gobierno por no asistir a los adictos y rechazó criminalizar o excluir a los enfermos. Y destacó la atención que prestan los agentes eclesiásticos a quienes afrontan “el drama” de las drogas, sobre todo entre los sectores más pobres.La Comisión de Drogadependencia, de la Conferencia Episcopal Argentina, remarcó que en barrios, asentamientos y villas de emergencia “muchos no conocen” a los organismos estatales de ayuda. “La Iglesia nunca ha criminalizado ni excluido a los adictos. Ellos y sus familias suelen acudir a plantear sus angustias no sin desesperación. Ante la ausencia o la distracción voluntaria del Estado, nosotros seguimos allí”, aseveró el organismo episcopal que preside el monseñor Jorge Lozano.La Iglesia reiteró su rechazo a los proyectos legislativos tendientes a despenalizar la tenencia de estupefacientes para consumo personal, al asegurar que perjudican principalmente a los más pobres. “Si el mensaje que reciben los jóvenes y la sociedad favorece el consumo y pone más cerca a la droga, seguiremos en camino de deterioro cada vez mayor. En los últimos 20 años se duplicó la cantidad de cárceles en la Argentina, pero no hubo la misma inversión en centros de atención de adictos”.