A menos de dos semanas del masivo 8N en las calles de todo el país -que movilizó preferentemente a sectores medios- el Gobierno recibió ayer otra fuerte advertencia: un contundente paro, junto a centenares de piquetes, que promovieron la CGT de Hugo Moyano, la CTA de Pablo Micheli, la CGT “Azul y Blanca” de Luis Barrionuevo, con importantes apoyos de otros sectores como la Corriente Clasista y Combativa, y la Federación Agraria, liderada por Eduardo Buzzi.“Ha sido una jornada importantísima. Imagino que el silencio y la falta de gente en las calles es la voz que el Gobierno debe escuchar, ya que a los dirigentes no nos da ningún tipo de respuesta. Pero nosotros no la necesitamos, la respuesta es para los trabajadores”, sintetizó Moyano en la extensa conferencia de prensa de la tarde. Y Micheli -como lo había hecho en su discurso en Puente Pueyrredón- le exigió al Gobierno que “escuche a los trabajadores” y atienda sus reclamos.
Los puntos de la convocatoria eran: eximición del Impuesto a las Ganancias, aumento en jubilaciones y salario mínimo, un plan contra la inflación, reintegro de fondos de obras sociales y eliminación del tope en las asignaciones familiares.Desde temprano, los voceros del Gobierno salieron a descalificar la protesta. El jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, la calificó como “un piquetazo”. Pero fue la propia Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, al caer la noche sobre San Pedro, la que lo hizo cambiar. Dijo Cristina: “No fue un piquete, sino aprietes, extorsión”. Y enfatizó: “A mí no me corre nadie. Mucho menos con amenazas y patoteadas. Me banco lo que me tenga que bancar”.
El impacto de la protesta se hizo sentir particularmente en la Capital: con los accesos bloqueados, con los trenes y bancos sin funcionar, también Aeroparque, además de colegios, hospitales y dependencias municipales, la Ciudad tuvo todo el aspecto de un feriado. No circularon las líneas Sarmiento y Roca de trenes, ni la B del subte. Pero también hubo adhesión de sectores obreros que están encuadrados en la CGT “oficialista” que lidera el metalúrgico Antonio Caló. Muchas fábricas no trabajaron y también se sintió el paro en otro sector de esa CGT, SMATA.
Camioneros volvió a exhibir su poder: no hubo carga de combustible, ni reposición de depósitos bancarios, ni recolección de basura. Y tanto la CCC como la CTA bloquearon los principales accesos a la Capital. Fiel a su latiguillo de ligar cualquier situación al “monopolio mediático” (como llama al Grupo Clarín), Abal Medina no se privó de hacerlo ayer. Pero también Clarín y otros diarios, se vieron afectados: los piquetes impidieron parte de su distribución. Los principales referentes de la protesta se mostraron conformes con su resultado. Inclusive, Micheli dijo que -pese a las diferencias políticas- seguirán “construyendo en esta senda, con unidad de acción” con el sector de Moyano.