Tras diez meses, las discusiones por el traspaso del subte entre los gobiernos nacional y porteño quedaron en el olvido. Sin embargo, ahora apareció otro punto de desacuerdo: en el proyecto de ley que presentó la Ciudad por el cual se hará cargo del subte se contempla declarar a ese transporte como “servicio público esencial”, por lo que se debería circular aún los días de paro. Desde el Gobierno, en conjunto con los llamados metrodelegados (el gremio mayoritario), criticaron fuertemente este punto al considerar que se trata de un “amedrentamiento” y una forma de “impedir el derecho a huelga”.
La iniciativa macrista que ingresó ayer a la Legislatura porteña resalta en uno de sus puntos que “el transporte ferroviario de pasajeros de superficie y subterráneo es un servicio público esencial”, por lo que se debe garantizar la “continuidad, regularidad, uniformidad, calidad, generalidad y obligatoriedad”. El artículo 19 del escrito es el que levantó polvareda. Hace referencia a las medidas de fuerza de trabajadores, que abundaron en el último tiempo y que en agosto llegaron a su punto más alto, con diez días de paro y sin subte. En caso de que haya un paro gremial, entonces, los servicios “no podrán ser inferiores al 90 por ciento de los regulares en horas pico y al 60 por ciento de los servicios regulares en horas normales”.
El ministro de Trabajo nacional, Carlos Tomada, se refirió al tema y deslizó que lo que se intenta es restringir el derecho a las protestas. “Se puede manejar el subte sin impedir el derecho a huelga. Nosotros (por el Gobierno nacional) manejamos los subtes durante ocho años y lo hemos hecho en circunstancias muy complejas. Algunas veces ha habido huelgas y tuvimos que mostrar soluciones alternativas, pero sin dejar de mantener un diálogo muy intenso con los gremios”, cuestionó en Radio Del Plata. Y agregó que “no es un servicio esencial en el sentido técnico, porque hay otros medios alternativos”.El ministro de Hacienda porteño, Néstor Grindetti, desestimó las críticas y explicó que las nuevas medidas tienen que ver con “pensar en los usuarios”. “No se pueden hacer esos cortes intempestivos sin avisar, sin dar tiempo para negociar. Cuando un transporte se denomina esencial, tiene algunos requisitos, y hay que mantener bajo responsabilidad del concesionario y de los trabajadores un cierto nivel del servicio sin cortarlo”, dijo.