El malestar dentro de los gremios es notorio. El discurso de la CGT oficialista y opositora, cada día que pasa, se asimila más. La fuerte inflación, el bajo aumento al mínimo no imponible de Ganancias y el pedido del Gobierno de cerrar las paritarias en un techo del 20%, terminó por generar un reclamo unificado por parte de todos los sindicatos.
El líder de la CGT K, Antonio Caló, fue terminante: “La economía está estancada. Y la inflación, es el impuesto que más perjudica a los trabajadores”. Lejos de las dudas y el discurso moderado de sus primeros días al frente de la central obrera cercana a la Casa Rosada, el metalúrgico cuestionó la política económica del Gobierno. En diálogo con radio Mitre, Caló criticó el congelamiento de precios y afirmó que “no sirve si no es sostenido en el tiempo. Si son por sesenta días no sirven”, y detalló: “No sirve de nada si mañana saco un 20 de aumento si después me aumentan los precios un 20 o un 25, ojalá que esta oportunidad que arranca nuevamente esté sostenida en el tempo”.
Estas declaraciones llegan en un momento en el cual la CGT K se plantea profundamente como seguirá su relación con el Gobierno. El miércoles, la “mesa chica” de la central obrera coincidió en que los constantes reclamos del sector no son atendidos por la administración de Cristina Kirchner y por eso, no ven como algo imposible un acercamiento con Moyano. En ese encuentro, los sindicalistas también se compartieron su bronca por la “insuficiente” actualización del 20% de Ganancias. “No es lo que esperábamos, esperábamos más”, reconoció Caló, quien agregó: “Esto termina favoreciendo el pago en negro. Los trabajadores piden que no les paguen las extras en blanco porque si no se las lleva el fisco”. Que el discurso del líder de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se asimile al del camionero no sólo explica el malestar dentro de los gremios, sino que también pone de manifiesto una grave situación económica que perjudica fuertemente a los trabajadores.