Las restricciones introducidas en el mercado cambiario, en particular desde octubre del 2012, han generado un impacto negativo en el sector inmobiliario. Muchos de los vecinos que obtuvieron un crédito de Primera Casa pre-aprobado están teniendo mayores dificultades a la hora de encontrar una vivienda. Con la intención de encontrar soluciones a esta problemática, el Instituto de la Vivienda -junto con el Banco Ciudad- aumentó los límites de los créditos así como los valores máximos de la propiedad a adquirir, entre otras modificaciones. Desde este mes, el programa de créditos blandos de la Ciudad otorgará un monto máximo de 674.252 pesos a los solicitantes con hijos (antes era de $565.250) y de $496.825 a las personas sin hijos (el límite era $416.500). Los primeros ahora podrán adquirir una propiedad de hasta $973.250, casi un 50 por ciento más costosa que la que se admitía hasta mayo ($665.000), mientras que los solicitantes sin hijos podrán tener una casa de hasta $584.500 (era de $490.000). También se modificó el valor máximo por metro cuadrado: pasó de $11.900 a $15.447.
El titular del IVC, Emilio Basavilbaso, aseguró además que conservarán los créditos pre-acordados más allá del plazo estándar de tres meses para aquellas personas con dificultad para sellar la adquisición. “Atacamos el problema de tres formas: subimos los límites para la compra, le ofrecimos a la gente terrenos con casas de construcción rápida -previo acuerdo con las empresas del sector- y levantamos torres en Lugano que están prácticamente listas”, explicó. Basavilbaso agregó que a partir de la inflación y el cepo cambiario se generó una situación de “desconfianza” entre vendedor y comprador: “Si se cierra una operación hoy y se ejecuta en una semana, por la inestabilidad del dólar paralelo, una de las partes perderá o ganará dinero. Porque la mayoría de las propiedades se mantienen en moneda extranjera”.