fuerza de redadas, patrullajes, renovadas amenazas e inspecciones, el Gobierno logró ayer reducir al mínimo la actividad en el mercado informal de cambios, aunque aún no logró el propósito principal que persigue: que el precio de venta del dólar en este tipo de transacciones baje de los 10 pesos. La situación no sorprendió a los operadores, que, por instinto de supervivencia, desde hace días venían advirtiendo a sus clientes más habituales que muy probablemente no concretarían operaciones en los días previos a las elecciones, ya que imaginaban una reacción iracunda del Gobierno apenas el precio del billete volviera a los niveles máximos que ya había mostrado en mayo, durante la corrida que precipitó la convocatoria al blanqueo.