El fantasma del “servicio de mesa” o “cubierto”, espanta cada vez más a los comensales y genera tanto disgusto como confusión. Más allá que no hay una regulación que lo contemple, ese gasto extra no deja de plantear una polémica. El cubierto es un monto que se agrega a la cuenta, no está “controlado” y cuyo costo varía según el criterio de cada local. Se estima que la mitad de los restaurantes porteños hoy cobran “cubierto” o “servicio de mesa”. La nueva reglamentación de la ley 4.407, refleja que los locales que carguen el extra deberán tener un plato para celíacos en el menú, dar sal modificada y pan dietético. “También se incluyó que no se pueda cobrar cubierto a menores de 12 años, porque no consumen pan y apenas usan la silla”, explicó el radical Claudio Presman, uno de los legisladores que apoyó la ley. Aunque en la práctica ningún organismo sigue el asunto de cerca ni verifica que la norma se cumpla. Mientras tanto, los consumidores protestan ya que en una cuenta de una cena de una familia tipo (matrimonio con dos hijos) el costo del pago del cubierto roza los $80 a $100 por grupo familiar. Y tiene fuerte incidencia en la adición final. Los restaurantes deciden por sí el valor del “servicio de mesa”. El precio promedio se ubica en torno a los $15 por persona. Hay otros lugares que cobran un valor simbólico de $5 ó $7, aunque los lugares más selectos de Palermo, Barrio Norte y Puerto Madero el valor del cubierto ronda entre los $20 y $25. Otros lugares, en cambio, no cobran extras y sólo hay que pagar por los platos que se consumen.