Después de lo ocurrido con la modificación del Impuesto a los Bienes Personales -idas y vueltas desde el propio Gobierno, hasta que Kicillof cerró el tema- ahora le tocó el turno… al tomate. El miércoles, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había anunciado que “La Presidenta instruyó praa que, a través del Mercado Central se propicie la importación de tomates de Brasil para garantizar abastecimiento y precio a los consumidores”. La medida provocó inmediato rechazo de productores y consumidores, sobre todo porque se trata de un producto -popular- cuyo precio no estaba en cuestión en estos días.
Pero ayer fue el secretario de Comercio Interior, Augusto Costa, quien comunicó que aquella medida de importación desde Brasil no seguirá adelante. “En la medida que el mercado local pueda cumplir con el abasecimiento y el precio de referencia acordado, no habrá necesidad de llevar adelante aquella medida”, dijo Costa, quien estuvo reunido con la Asociación de Productores Hortículas de La Plata. “Costa comprendió que no hay miedo a una disparada de precios y se va a dar marcha atrás con la importación”, señaló Alberto Pate, titular de la Asociación.Previamente, organizaciones de productores habían advertido que “las importaciones siempre reducen el área sembrada de la Argentina”.