Fue un problema más que notorio durante diciembre, producto de las altas temperaturas, pero que ya existe hace muchos años. La falta de planificación energética, le costó muy caro al país. Según las cuentas que maneja el sector privado en base a datos de la Aduana, el año pasado la Argentina habría cerrado con importaciones de gas natural, licuado y combustible cercanas a los 12.800 millones de dólares, lo que equivale al 42% de las reservas brutas del Banco Central.

Ese monto significa un aumento del 38% respecto de 2012 y un 350% comparado a las importaciones con las que había arrancado la gestión de la presidenta Cristina Kirchner. Es que en la actualidad, y por la crisis energética, el Gobierno nacional compra a cualquier costo para suplir la falta de producción local. Por eso, la curva de las importaciones sube y la de las exportaciones crece, pero muy poco.Así, el balance de divisas del comercio energético habría arrojado, en 2013, un déficit próximo a los 7.400 millones de dólares, desbordando nada menos que 170% al del año anterior. El problema también se refleja en la balanza comercial, ya que si bien fue positiva en 9.534 millones de dólares -según el INDEC-, igualmente se redujo en casi 3.000 millones de dólares respecto del mismo período de 2012.