Con la insuficiente propuesta salarial del Gobierno nacional (22% más dos sumas de mil pesos, en junio y diciembre, por presentismo), queda claro que la nueva reunión a la que asistirán hoy o mañana los docentes tiene serias posibilidades de fracasar. El peor escenario sería que Nación aplique por tercer año consecutivo el aumento de haberes por decreto. Y si eso ocurre, los cinco gremios nacionales, todos ellos cercanos al kirchnerismo, podrían resolver ir a un paro.Así, el inicio de clases para el 5 de marzo en la mayoría de las provincias, inclusive en Buenos Aires y Ciudad, corre riesgo. Entre esos dos distritos, una huelga afectaría a más de cinco millones y medio de alumnos.

Stella Maldonado, la titular de CTERA, el sindicato mayoritario, advirtió que si el Gobierno “vuelve a ofrecer lo mismo rechazaremos la propuesta y será motivo de acción directa”. La misma amenaza lanzaron los gremios bonaerenses Suteba (ya tiene aprobado un plan de luchas) y Udocba. El secretario de este último sindicato, Miguel Angel Díaz, advirtió ayer vía Twitter que “iremos al paro por tiempo indeterminado hasta que se entienda que hay que invertir en educación y pagar a los docentes un salario digno”. El problema es que las partes ni siquiera están cerca. Si bien se especula con que las autoridades nacionales mejoren la oferta en uno o dos puntos, los gremios piden incrementos superiores al 35 por ciento. Pretenden que el salario mínimo de un maestro sin antigüedad llegue a $4860. En la actualidad está en $3416.

Desde el Gobierno intentaron bajarle el tono a la discusión. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, explicó que lo que se está discutiendo es el piso del salario. Es decir que luego las provincias deben superarlo. Sin embargo, hasta Hugo Yasky, de la CTA oficialista, calificó de “insostenible” la oferta. Y el panorama se vislumbra sombrío.