Tal vez, la postal más acertada de la jornada de ayer -el segundo paro general del año decretado por las tres centrales obreras opositoras- fueran los colectivos. Circularon (la UTA no adhirió a la huelga)… pero iban casi todos vacíos, síntoma de la adhesión de la medida de fuerza.El Gobierno salió a descalificar el paro. Si en días anteriores lo había calificado como “propiciado por los fondos buitres”, ayer dijo que la adhesión no pasó del 25%. En cambio, las centrales obreras de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo (que impulsaron la medida junto a Pablo Micheli, de la CTA) resaltaron que la adhesión fue del 85%. Concretamente: se notó poca gente en las calles de Capital y GBA, el clima casi de día feriado. No circularon los trenes, los subtes lo hicieron parcialmente. Y en general, el paro se sintió fuerte en la industria y los bancos. En el interior, mientras tanto, la repercusión fue menor.

Uno de los gremios más poderosos, SMATA, no adhirió al paro. Pero igual, la mayoría de las terminales automotrices no trabajaron ayer y tampoco lo hicieron las autopartistas (donde influye más la UOM, también oficialista). En la mayoría de las escuelas, no hubo clases, ya que ni docentes ni alumnos pudieron llegar. Tampoco hubo actividad en los puertos, ni en los aeropuertos. Si el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había encabezado las descalificaciones, ayer fue el ministro de Trabajo, Carlos Tomada quien asumió la voz oficial frente al paro: además de minimizarlo, rechazó cualquier posibilidad de cambios en el Impuesto a las Ganancias -uno de los ejes de la protesta obrera- y desalentó una reapertura de paritarias. “De ninguna manera se puede decir que lo de hoy haya sido un paro general y, mucho menos, nacional” intentó ningunear Tomada.

PROFUNDIZACION

Moyano y Barrionuevo, en tanto, pidieron que “el Gobierno nos escuche”. Y señalaron que, si no hay respuesta, profundizarán las medidas. En el mismo sentido se había pronunciado Micheli. “Si no hay respuestas, nos obligarán a profundizar el plan de lucha”, señaló Moyano.“Hemos interpretado la voluntad de la gente. Casi el 85% de los trabajadores se sumaron a la protesta” dijo Moyano. Aunque, al no plegarse la UTA, el efecto fue menor al del paro anterior, del 10 de abril.Micheli comentó que “fue un paro muy importante, aunque quizás sin tanto acatamiento como en abril. Los que pararon ahora lo hicieron convencidos. Y pese a las provocaciones, no hubo incidentes”.

Además de los reclamos por el Impuesto a las Ganancias, el paro de ayer fue para exigir una suba en los haberes jubilatorios y contra la inflación y la inseguridad. También, una alerta contra los despidos y suspensiones en las fábricas, que se vienen produciendo últimamente.