Hasta anoche, “Juntos” era el nombre que más sonaba para bautizar el frente que Mauricio Macri y Elisa Carrió alumbraron el sábado a través de las redes sociales. Entre los armadores de ese frente opositor existían mayores certezas sobre la estrategia a seguir para hacer pie en la provincia de Buenos Aires, madre de todas las batallas y dominio de las expresiones peronistas.
A falta de un candidato a gobernador que garantice la taquilla y arrastre votos a la fórmula presidencial, el plan consiste en una movida que despierte el interés en las PASO a través de ofertas de un amplio abanico ideológico. Así, uno ya está a punto de dar el salto: Gustavo Posse. El intendente de San Isidro se aprestaba a pulir los últimos detalles de la negociación,.
También hay un lugar reservado para una “pata peronista”, si logran otro quiebre en las huestes de Sergio Massa. En la Provincia están pensado en Jesús Cariglino. El intendente de Malvinas Argentinas ya fue aliado del PRO.La tercera en discordia es María Eugenia Vidal. Tras recorrer ya más de la mitad de los distritos bonaerenses, la vicejefa porteña está convencida de llegar a las PASO para dar una pelea digna frente a los caciques peronistas.