En una tarde nublada del sábado, Martín Lousteau terminó su gira por diferentes barrios porteños en Flores. Y apenas arribado, al cruzar Rivadavia, un vecino se le acercó y le obsequió un par de finos zapatos estilo italianos color negro.
Lousteau esbozó su clásica sonrisa. Todos recordarán que hace unos días, en un programa de televisión se lo chicaneó al economista sobre un par de zapatos gastados que lucía en el programa. A lo que Martín respondió que prefiere las zapatillas. «Tengo sólo dos pares, unos negros y unos marrones y encima me cuesta conseguir mi talle».No es para menos, Lousteau y sus casi dos metros de altura llevan un 46 de calzado. Ahora para caminar la última semana en la ciudad, Martín Lousteau contará con un par flamante.