Disfrutar de una comida o un helado a la sombra de los árboles, en una de las avenidas residenciales más elegantes de la Ciudad, sin por eso obstruir el paso de los peatones ni la circulación de los autos. Esa fue la idea del Gobierno porteño, que instaló plataformas semipermanentes, conocidas como decks, para que los locales gastronómicos de avenida Goyena dispongan mesas y sillas para sus clientes.Son módulos colocados sobre la calzada que, al dejar libres las aceras, permiten que el movimiento que viene ganando la zona por sus nuevos restaurantes y bares no se traduzca en una circulación desordenada.
El sistema, que se extiende desde avenida La Plata hasta Cachimayo, consiste en un piso de plástico símil madera, con maceteros rectangulares con rejas, plantas y bolardos tipo bala. El tamaño de las veredas oscila entre los 9 y los 32 metros cuadrados. Como las expansiones son semipermanentes, se pueden retirar fácilmente en caso de que se modifique la situación del local. Ya fueron colocadas en diez puntos de la zona, junto con cartelería en las esquinas con información sobre los comercios, iluminada por módulos solares.
Por restricciones viales, estas estructuras no pueden instalarse sobre la avenida, sino en las esquinas, sobre las calles que la cortan, por lo que los restaurantes que se ubiquen a mitad de cuadra por Goyena no cuentan con ampliaciones, aunque sí con maceteros con rejas sobre la vereda tradicional.“Los decks embellecen el espacio público y dan una vida al barrio muy importante. Además, aumentan la cantidad de mesas, lo que se traduce en una mayor capacidad de venta”, resalta Vicente Lourenzo, de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En la zona, la mayoría de los comerciantes están contentos con la iniciativa. Jorge Pagano (52), quien tiene su negocio sobre Goyena desde hace cuatro años, lo ve bien: “Están bárbaros, llaman la atención y le dan mejor aspecto al barrio. Lo único que marcaría es que hay que actualizar la lista de locales en los carteles nuevos, porque hay algunos que ya no están más”. Mario Almeida, de la pizzería El Rinconcito (uno de los restaurantes donde se colocaron decks), resalta que “viene bien poder poner mesas afuera de manera ordenada y sin obstruir las veredas, algo de lo que muchos vecinos se venían quejando. Además, como los puso el Gobierno de la Ciudad, no necesitamos hacer trámites ni pagos de habilitación”. Sin embargo, también le preocupa la reducción de los espacios de estacionamiento: “Con esto se pierden lugares para dejar el auto, con lo problemático que ya era hacerlo en la zona desde antes de los decks”. Dalmiro Couto (36), vecino del barrio, cree en cambio que el sistema “no tiene mucho impacto para los vecinos que estacionan en la calle, porque cada deck cubre el espacio de sólo dos autos estacionados”.
A otros los inquieta la circulación de los coches en sí, ya que estos espacios se colocan sobre la calzada. “Los decks están bárbaros y nos gustan pero, en nuestro caso en particular, el tránsito viene de frente y, como estamos en una esquina, también de ambos costados. Por eso, la gente no los quiere usar, tienen miedo de que haya un accidente”, explican desde Satoyi Sushi.Para Pablo Respighi, de la Asociación de Comerciantes de Avenida Goyena, el balance es positivo: “El proyecto le da a la zona una impronta más personal e incorporó la vereda al negocio de una forma que no le molesta a nadie. Me gustaría ver cómo será en el verano, donde habrá más gente en las veredas, aunque ahora de forma ordenada”.