Muy cuidado e incompleto. Así fue el primer debate presidencial de la historia argentina, que a pesar de algunos cruces puntuales, se destacó por un clima cordial en el que se reclamó que vuelva el diálogo. Mauricio Macri (Cambiemos), Sergio Massa (UNA), Margarita Stolbizer (Progresistas), Nicolás del Caño (Frente de Izquierda) y Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal) expusieron sus propuestas durante más de 2 horas, en la Facultad de Derecho, y evitaron las repreguntas de los moderadores. El candidato kirchnerista Daniel Scioli fue el gran ausente de la noche.
El formato fue negociado durante meses con los equipos de campaña de todos los candidatos, incluido el del mismo Scioli. Y, producto de estas conversaciones, se estructuraron cuatro bloques temáticos: Desarrollo económico y humano, Educación e infancia, Seguridad y derechos humanos, Fortalecimiento democrático y, finalmente, un cierre. Cada uno con un moderador. Estuvieron Marcelo Bonelli, Rodolfo Barili y Luis Novaresio, quienes lanzaron las consignas iniciales y sólo podían repreguntar si el candidato así lo permitía. El único que se prestó fue Rodríguez Saá.
Con un minuto y 50 segundos para exponer en cada tema, sin ser interrumpidos por los otros candidatos ni los moderadores, los candidatos combinaron sus discursos estudiados de campaña con algunos dardos al Gobierno y a sus rivales. Aunque en líneas generales se cuidaron entre ellos, incluso durante la pregunta de 30 segundos que tenían al final de cada exposición.
Por la ausencia de Scioli, la organización de Argentina Debate no sólo dejó un atril vacío (ver recuadro) sino que además entregó 30 segundos extras a cada postulante luego de cada bloque para hacerle una pregunta al hombre del Frente para la Victoria. Uno de los puntos altos fue cuando Massa usó ese espacio para guardar silencio para pegarle al gobernador por el “faltazo”. Como no hubo tribunas ni “hinchadas”, el silencio fue total. Todos, en sus 30 segundos, criticaron al candidato K.
Los chispazos fueron aislados, incluso entre Macri y Massa, que sólo se cruzaron por las denuncias de una supuesta alianza entre UNA y el FPV. Stolbizer le apuntó a Macri por el escándalo Niembro y lo comparó con los K. Del Caño se cruzó con Rodríguez Saá por conflictos gremiales en San Luis.