El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, cerró ayer su intensa visita a la Argentina y emprendió el regreso a su país en el Aire Force 1, avión de mayor envergadura de la flota oficial del gobierno norteamericano.Tras pasar toda la tarde y parte de la noche junto a su familia en Bariloche, el mandatario arribó al aeropuerto de Ezeiza a las 23.47, a bordo del Boeing 757 que habitualmente utiliza para los vuelos de cabotaje. Inmediatamente, Obama y su comitiva abordaron el Aire Force 1 (un Boeing 747), con destino a Estados Unidos.
Como en cada uno de los movimientos aéreos del mandatario extranjero, fue recibido en la pista por un representante de la embajada en Buenos Aires y fue despedido en la escalerilla del avión por el vicecanciller argentino, Carlos Foradori.El despliegue en Ezeiza fue esta vez algo menor que en la partida de esta mañana a Bariloche, ya que Obama no se trasladó por tierra. El operativo de seguridad que custodió al mandatario desde el Parque de la Memoria, dispuso que se cortara la mano de la autopista Ricchieri, en sentido Capital, para que la caravana oficial pudiera avanzar contramano en carril exclusivo.
En sus dos días en Argentina, la familia Obama cumplió con los ritos turísticos porteños y patagónicos, en tanto en lo político cerró acuerdos bilaterales y homenajeó a las víctimas de la última dictadura militar junto al presidente Mauricio Macri. En la mañana de hoy, Obama y Macri recorrieron el Parque de la Memoria, ubicado en la Costanera Norte porteña, en homenaje a las víctimas de la última dictadura militar al cumplirse el 40 aniversario del Golpe de Estado de 1976. El titular de la Casa Blanca, que arrojó flores al río en homenaje a las víctimas, resaltó la tarea de los familiares, y aseguró que serán ellos los que hagan «que se cumpla la promesa de ‘Nunca Más'».
Pasado el mediodía, Obama y su familia volaron rumbo a Bariloche, donde aterrizaron a las 14.25 en medio de un fuerte operativo de seguridad que incluyó helicópteros sobrevolando la zona y con presencia de periodistas locales y corresponsales de los principales medios nacionales y extranjeros.Los primeros en descender del Air Force 1 fueron los funcionarios y periodistas que acompañan a Obama, quienes lo hicieron por la puerta trasera de la aeronave.
Minutos después, se abrió la puerta delantera del avión y por la escalerilla apareció el mandatario norteamericano vestido con pantalones claros, campera negra y anteojos oscuros, acompañado por su esposa Michelle, que llevaba campera verde militar, un suéter verde, pantalones y zapatillas negras y también lentes oscuros. Detrás bajaron sus hijas y su suegra y juntos subieron a una de las camionetas negras con vidrios polarizados que integran la «cápsula» de 33 vehículos en los que viaja la comitiva oficial del presidente de los EEUU y que se transportó por tierra hasta el tradicional hotel Llao Llao donde se hospedó hasta la noche.
En una jornada cálida y con mucho sol, Obama se trasladó por la avenida Exequiel Bustillo, a la vera de la cual, en el sector de la costanera cercano al centro cívico de la ciudad, unos 300 manifestantes lo esperaban con carteles que rezan “Patria sí, Colonia no”, y donde se produjeron algunos forcejeos con la policía.Por la tarde, Obama y parte de su familia navegaron por las aguas del Nahuel Huapil en el barco «Modesta Victoria», insignia de la ciudad de Bariloche.
El paseo tomó de sorpresa a las decenas de periodistas de medios locales, nacionales e internacionales que estaban apostados en los alrededores del hotel Llao Llao, justo enfrente de Puerto Pañuelo, como así también a los turistas.Barack Obama se embarcó a las 17 horas junto con su mujer, Michelle, y una de sus hijas, mientras que su otra hija quedó en el hotel con su abuela Marian Robinson. Apenas subió a la embarcación, Obama saludó uno por uno a la tripulación integrada por los marineros y el capitán.Acompañó a la familia presidencial personal de seguridad y un guía, además del gerente de la empresa Turisur, Manuel Echeverría.
Por la noche Obama y su familia cenaron en el hotel Llao Llao y recibieron la visita del presidente Macri y su esposa Juliana Awada, quienes con su hija Antonia habían arribado horas antes a una estancia en Lago Escondido. Macri despidió formalmente a Obama y compartió imágenes del último encuentro en las redes sociales.