Según las crónicas históricas, ya en las antiguas civilizaciones china y egipcia existían jardines con colecciones de animales exóticos para el disfrute de las autoridades; entre los primeros zoológicos modernos de Occidente pueden mencionarse la “casa real de fieras de Versalles”, en la Francia de Luis XIV; o el de Viena, Austria, inaugurado a mitad del siglo XVIII y ubicado en los terrenos del Palacio de Schönbrun.
El rol que deben cumplir los zoológicos en una Ciudad hace tiempo que es motivo de reflexión en el mundo: no es lo mismo pensar en los predios pioneros, ubicados en espacios alejados de los centros urbanos, con características casi rurales, a la fisonomía anacrónica que muchos presentan al estar insertos en una urbe en constante crecimiento. En la actualidad hay una tendencia que lleva a reflexionar sobre el rol de estos espacios para adaptarlos a una función de investigación científica, ligado con la preservación de la biodiversidad.
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