El Teatro Colón llevó a cabo la limpieza y el mantenimiento de la araña del primer coliseo para brillar con todo su esplendor en el inicio de la temporada 2021 que comenzó el pasado viernes 2 de julio con un concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires bajo la batuta del maestro Enrique Arturo Diemecke. Durante el operativo, que tuvo el trabajo de más de 25 personas, y bajo la atenta mirada de María Victoria Alcaraz, Directora General del coliseo porteño, la araña descendió treinta metros hasta el nivel de la platea para lograr su limpieza, mantenimiento y esencialmente el recambio de las 552 lámparas que posee repartidas en sus doce tulipas.
El proceso incluyó también el retiro de todas las lámparas, la delicada limpieza de las tulipas y de las partes metálicas con la utilización de paños especiales, la colocación de todas lámparas nuevas y las reparaciones que resulten pertinentes.La araña del Teatro Colón es original del momento de su inauguración; fue construida en Europa a fines del siglo XIX por los hermanos Esteban y Luis Azaretto. Pesa 1300 kilos y tiene dos partes: una fija -amurada al techo- de siete metros y medio de diámetro y otra desplazable, de cinco metros y medio de diámetro y casi cuatro de alto, que constituye su plafón central.
Desde la restauración del teatro, concluida en el año 2010, se modernizó el sistema de descenso e izado de la araña y se repusieron faltantes con nuevas piezas reconstruidas artesanalmente por Juan Carlos Pallarols. También se mantuvo uno de los secretos más preciados que alberga este espacio: el corredor sobre la cúpula que permite ubicar allí a coreutas y músicos y generar voces y sonidos celestiales en las representaciones que busquen este efecto especial. Al finalizar la jornada, con un total de más de 6 horas, se realizó la prueba de encendido, apagado, enfriado y vuelta a encender, para verificar que todo esté en orden antes del ascenso final que lleva una duración aproximada de 40 minutos. Rodeada de las excelsas pinturas de Raúl Soldi, la araña del Teatro Colón -ícono del coliseo porteño- ya está en todo su esplendor para deslumbrar al público.