Cada 3 de julio se conmemora el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, una fecha que busca concientizar sobre la necesidad de reemplazar las bolsas descartables por alternativas reutilizables. La efeméride se enmarca en Julio sin Plástico, la campaña internacional que durante todo el mes invita a reducir el consumo de plásticos de un solo uso mediante cambios en los hábitos cotidianos.

En ese contexto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires recuerda la importancia de combinar políticas públicas con acciones individuales para disminuir el impacto ambiental: llevar bolsas reutilizables para las compras, utilizar botellas y vasos recargables, reemplazar los cubiertos descartables por opciones reutilizables y elegir recipientes de vidrio o reutilizables para conservar alimentos son algunas de las prácticas que contribuyen a reducir la generación de residuos plásticos.

En este escenario, desde la Ciudad se destaca que, desde la implementación de la prohibición de bolsas livianas no biodegradables en supermercados, hipermercados y autoservicios, en 2017, se evitó la entrega de 4.750 millones de bolsas plásticas. La cifra, actualizada a junio de 2026, equivale a 23.750 toneladas de plástico y refleja el impacto de una de las principales políticas locales para reducir los plásticos de un solo uso.

La estrategia para disminuir los plásticos descartables continuó en 2019 con la prohibición de entregar, utilizar y comercializar sorbetes plásticos de un solo uso en locales gastronómicos, kioscos, hoteles de cuatro y cinco estrellas, shoppings y otros establecimientos. A nivel mundial, el 62% de la producción de plástico se destina a envases y productos de un solo uso, mientras que solo entre el 9% y el 14% del material que se pone en el mercado se recicla de manera efectiva. En este contexto, las políticas públicas y la incorporación de hábitos de consumo responsable aparecen como herramientas complementarias para disminuir el impacto ambiental y avanzar hacia una economía circular.